Operación de túnel del carpo en Santiago de Compostela
La mano no da tregua. Tú no duermes. Y cada día arrastras las secuelas de la falta de descanso.
Si llevas semanas durmiendo a trozos, sacudiendo la mano cada noche, notando que ya no eres tú durante el día… es el momento de saber en qué fase está tu nervio antes de que el daño deje de ser reversible.
Llevas meses sin pegar ojo
Lo conoces de memoria.
Te duermes bien. Y a las dos, a las tres de la mañana, la mano te despierta. Dormida, con hormigueo, a veces con una sensación de corriente que sube por el brazo. La sacudes. Te levantas. Caminas un rato. Vuelves a la cama. Y a la hora, otra vez.
Ya has probado dormir con la muñeca recta. Con férula. Sin férula. De lado, boca arriba, con la mano fuera de la sábana. Has bajado la cafeína. Has subido el magnesio. Te han dicho que pruebes con un antiinflamatorio antes de acostarte. Has hecho los ejercicios que viste en YouTube.
Y la mano sigue despertándote.
No vienes a esta página buscando saber qué es el síndrome del túnel del carpo. Eso ya lo sabes. Llevas meses leyendo.
Vienes a saber si ya es momento de hacer algo distinto.
Y si todavía no te despierta… pero ya te limita
Hay otra versión del túnel del carpo que llega antes a la consulta. La de quien todavía duerme, pero ya no es el mismo durante el día.
Empieza así:
- Hormigueo en la palma o en las yemas del pulgar, índice y dedo medio cuando hablas por teléfono, conduces o sostienes un libro.
- La mano se queda dormida cuando agarras el volante un rato largo.
- Te cuesta abrir un tarro que antes abrías sin pensar.
- La llave gira con menos firmeza. La manilla resbala. Los botones de la camisa, también.
- Has dejado de hacer la bici, las pesas o el padel porque la mano te falla justo cuando la necesitas firme.
- Se te caen objetos pequeños sin motivo aparente. Una taza. Un boli. El móvil.
Eso último — los objetos que se caen — no es despiste. Es la primera señal de que el pulgar está perdiendo masa muscular.
Cuando el nervio mediano lleva meses comprimido, los músculos que dan fuerza a la pinza empiezan a atrofiarse. Y esa pérdida, pasado cierto punto, no se recupera ni liberando el nervio.
Es lo que en consulta llamamos atrofia tenar: la base del pulgar se ve más «hundida» que la del otro lado. La mano sigue pareciendo normal, pero ha perdido el motor que la hacía precisa y fuerte.
Por qué importa más de lo que parece
La fuerza de agarre es uno de los predictores de longevidad y de envejecimiento saludable más sólidos que existen — más, incluso, que la presión arterial. No es una metáfora. Es un dato clínico que se mide y se publica.
Cuando pierdes fuerza en la mano, no solo pierdes la capacidad de abrir un tarro. Pierdes autonomía. Pierdes seguridad al caminar (la mano agarra menos cuando te apoyas o cuando te sujetas en un susto). Pierdes capacidad de cargar, de hacer deporte, de jugar con tus nietos sin miedo.
Y todo eso puede empezar mucho antes de que dejes de dormir.
Si reconoces los síntomas de día aunque las noches todavía sean tranquilas, no es pronto para venir a consulta. Es el mejor momento.
El problema no es solo la mano. Es el día siguiente.
Cuando llevas semanas durmiendo a trozos, lo que se rompe no es solo tu descanso.
Es tu capacidad de estar presente al día siguiente.
La privación de sueño mantenida tiene un coste que casi nadie te explica cuando hablas del túnel del carpo:
- Vas más despistado.
- Te cuesta encontrar las palabras.
- Reaccionas peor al volante.
- Te tropiezas con cosas que llevan años en el mismo sitio.
- Sientes una niebla mental constante, como si fueras un paso por detrás de todo.
Y este coste se multiplica con la edad. A los 70 años, una mala noche no se recupera con un café. Tres meses de malas noches pueden hacer que la familia empiece a preguntarse si estás bien de la cabeza.
No estás peor de la cabeza. Estás durmiendo cuatro horas a trozos.
Si quien lee esto eres tú: probablemente lleves tiempo notando que no eres tú durante el día.
Si quien lee esto cuida de un padre o una madre: probablemente lleves tiempo notando que está más torpe, más confundido, más irritable. Y que el médico de cabecera te ha dicho que es la edad.
Mira a la muñeca antes de mirar al cerebro. Muchas veces la respuesta está ahí.
Cada día que pasa, tu mano se deteriora un poco más
No hace falta llegar al punto de no retorno. Si todavía estás a tiempo, la diferencia entre actuar hoy y esperar seis meses puede ser determinante.
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El error más caro de quienes llegan tarde
«Es solo cuando duermo. Si cambio de postura, se me pasa.»
«Llevo así un año, lo que viene a continuación es acostumbrarse.»
«Mi madre tenía lo mismo y nunca se operó.»
«Voy a esperar a ver si el electromiograma sale claro.»
Esperar. Ese es el error.
El nervio mediano comprimido durante demasiado tiempo no se queda en stand-by. Cambia su estructura. Los pacientes que llegan a mi consulta con recuperaciones incompletas tras una cirugía no fallaron en la elección de cirujano. Fallaron en el tiempo que tardaron en sentarse delante de uno.
«Si tarde o temprano voy a tener que operarme, ¿por qué no ya?»
Es una de las preguntas razonables que escucho en consulta.
Y la respuesta es: porque no todos los túneles del carpo necesitan cirugía.
Si una férula nocturna te quita el hormigueo y duermes bien, no te operes.
Si los síntomas aparecen solo ocasionalmente y la mano funciona con normalidad durante el día, no te operes.
Si el electromiograma no muestra daño del nervio y la exploración es limpia, normalmente no es necesario operar.
Operar antes de tiempo no protege el nervio. Operar a tiempo, sí.
La decisión no es «operarse o no operarse». La decisión es saber en qué punto está tu nervio. Y eso solo lo dice una valoración con exploración, no una resonancia, no un foro de internet, no la experiencia de tu cuñado.
¿Y qué pasa con los casos que hoy no toca operar — el grado leve, el que necesita aplazar el quirófano, el diagnóstico que no termina de cerrar? Para ellos existe un escalón intermedio, en consulta:
Qué está pasando dentro de tu muñeca
El túnel del carpo es un espacio estrecho en la base de la mano por el que pasa el nervio mediano. Cuando ese espacio se reduce — por inflamación, por uso repetido, por cambios hormonales o simplemente por anatomía — el nervio queda comprimido contra el ligamento que cubre el túnel.
Un nervio comprimido no funciona bien.
Y un nervio comprimido durante mucho tiempo empieza a no funcionar bien aunque dejes de comprimirlo.
Esa es la frase importante. Léela otra vez.
El hormigueo nocturno es la primera señal porque la mano se relaja durante el sueño y el nervio queda en una postura que aumenta la compresión. Después llega el hormigueo de día. Después la pérdida de sensibilidad en las yemas. Después la torpeza fina — botones, monedas, pendientes, llaves. Y en fases avanzadas, atrofia muscular en la base del pulgar.
Cuando aparece la atrofia, una parte de lo perdido ya no se recupera por completo, ni siquiera operando.
El error de diagnóstico que veo varias veces al año
No todo lo que parece túnel del carpo, lo es.
Existe una patología que se confunde habitualmente con el túnel del carpo y que no responde a los tratamientos habituales porque la compresión no está en la muñeca: está en el codo. Es la compresión del nervio cubital (lo que la mayoría conoce como «el nervio del codo»).
Cuando un paciente llega con hormigueo en la mano y la operación de túnel del carpo no le ha resuelto el problema, la primera pregunta que me hago es: ¿estábamos descomprimiendo el nervio correcto?
Una paciente, Anabel, había sido operada de túnel del carpo por otro cirujano. La mano seguía dormida después de la cirugía. Le decían que era normal, que tuviera paciencia. La exploración mostraba algo distinto: el nervio comprometido no era el mediano, sino el cubital, y la compresión estaba en el codo, no en la muñeca. Liberamos el nervio en el codo. Hoy Anabel siente bien la mano, la mueve con normalidad y no se le caen las cosas al suelo.
Si tus síntomas se concentran más en el meñique y el anular, o si notas dolor también en la cara interna del codo, la valoración tiene que ir más allá de la muñeca.
«¿Y si me opero y me quedo peor?»
La pregunta que más recibo en consulta. Te la respondo en este vídeo:
Cuándo el nervio empieza a perder lo que ya no se recupera
Lo más temido en este síndrome no es el dolor.
Es la atrofia muscular en la base del pulgar.
Cuando la compresión se mantiene durante meses, los músculos que controla el nervio mediano — los que te permiten oponer el pulgar al resto de los dedos, los que dan fuerza a la pinza — empiezan a perder masa. Y esa pérdida, pasado cierto punto, no se revierte liberando el nervio.
¿Qué significa esto en la práctica?
Significa que, en los casos avanzados, ya no basta con abrir el túnel. Hay que recurrir a cirugías paliativas — transferencias de tendones que dependen de otros nervios no afectados para devolver función a la mano. Son intervenciones que resuelven, pero que no estarían ahí si el nervio se hubiera liberado a tiempo.
La diferencia entre operar dentro de plazo y operar tarde no es el resultado inmediato.
Es la fuerza y función de la mano que tendrás a los seis meses.
En qué consiste la cirugía
La operación consiste en abrir el ligamento que forma el techo del túnel del carpo para descomprimir el nervio mediano.
Es una intervención ambulatoria. Anestesia local o regional. Dura aproximadamente 20 minutos. El paciente se va a casa el mismo día con la mano vendada y puede mover los dedos desde el primer momento.
La mejoría de los síntomas nocturnos suele aparecer en los primeros días. La recuperación completa de sensibilidad y fuerza se produce a lo largo de las semanas y meses siguientes, dependiendo de en qué fase estaba el nervio cuando se liberó.
Cuanto antes se libere el nervio dentro de la fase indicada, mejor pronóstico.
Señales de que ya no es momento de seguir esperando
- Llevas más de 3 meses despertándote por la noche por la mano.
- La férula te alivió al principio pero ya no es suficiente.
- Notas las yemas de los dedos diferentes — menos sensibles, «como acorchadas».
- Se te caen objetos pequeños sin motivo aparente.
- Te cuesta abrir un tarro o girar la llave.
- Has notado que la base del pulgar parece más «hundida» que la del otro lado.
- El electromiograma muestra alteración del nervio mediano.
- Tu pareja, tus hijos o tu cuidador te dicen que estás más despistado, más torpe, más irritable.
Si reconoces tres o más, merece la pena que te vea en consulta. No para operarte: para saber en qué fase está tu nervio.
Dr. Samer Amaz — Cirujano especialista en miembro superior
Solo opero hombro, codo, mano y muñeca. Es lo único que hago.
Esa dedicación exclusiva me permite hacer dos cosas que un traumatólogo general no siempre puede hacer: confirmar que el origen del problema está donde parece (y no en una compresión cervical, en el codo o en otra estructura) y decidir la indicación con criterio específico.
No opero a todo el que viene. Si en consulta veo que tu caso puede resolverse sin cirugía, te lo digo. Si la indicación es clara, también te lo digo — con la información que necesitas para decidir tú.
Trayectoria y reconocimientos
- Número uno de Europa en el examen EBOT (European Board of Orthopaedics and Traumatology), el examen europeo oficial de la especialidad.
- Tesis doctoral con mención internacional, tras periodo de formación en Reino Unido. Una distinción especialmente infrecuente en medicina.
- Formación específica en cirugía de alta complejidad de miembro superior realizada en Reino Unido en técnicas que no se realizaban en España.
- Estancias en centros de referencia europeos en cirugía de miembro superior en Alemania y Francia.
- Cirujano de referencia en Galicia para casos derivados por otros traumatólogos en lesiones complejas de hombro, codo, mano y muñeca.
Lo que dicen los pacientes
Cómo es la primera consulta
La primera consulta dura entre 30 y 45 minutos.
Voy a hacer:
- Exploración específica de sensibilidad en pulgar, índice y dedo medio.
- Valoración de la fuerza del pulgar, clave para la función de la mano.
- Pruebas para descartar afectación del nervio cubital o compresión cervical.
- Ecografía del túnel del carpo en consulta, que permite ver directamente el nervio mediano, detectar cambios en su grosor y forma, e identificar si existe compresión real y cómo de crónica es. Es una prueba más precisa que el electromiograma para muchos casos — y la mayoría de traumatólogos no la tienen disponible en consulta, por lo que se basan únicamente en el EMG, que llega más tarde y aporta menos información dinámica.
- Si traes electromiograma, lo interpreto en consulta contigo y lo cruzo con los hallazgos ecográficos.
- Si no lo traes y la exploración ecográfica lo justifica, te explico cuándo pedirlo y dónde — o si en tu caso no aporta y podemos decidir sin él.
Al final de la consulta saldrás con tres cosas claras: en qué fase está tu nervio, si la indicación es de cirugía o de tratamiento conservador, y qué plazos tienes para decidir.
Por qué trabajo en consulta totalmente privada
No trabajo con ningún seguro médico. Y es una decisión, no una casualidad.
Cuando un cirujano opera a través de seguros, opera dentro de los límites que la aseguradora cubre: la técnica quirúrgica autorizada, los materiales del cuadro, las pruebas dentro del cupo. Y dentro de los tiempos que la aseguradora gestiona — listas de espera que pueden mover una cirugía meses, mientras la lesión sigue evolucionando.
En consulta privada elijo en cada caso la técnica exacta que necesita ese paciente concreto, con el material que mejor sirve a su anatomía y a su lesión. Y opero cuando la indicación está clara, no cuando el cupo lo permite.
Esto importa especialmente en dos escenarios:
- Cuando la lesión empeora con el tiempo — como un túnel del carpo con afectación creciente del nervio, donde cada mes de espera tiene un coste biológico real.
- Cuando el tratamiento que mejor encaja es medicina regenerativa — PRP, infiltraciones ecoguiadas, técnicas biológicas. No suelen estar cubiertas por seguros de salud en España, y son precisamente las que más sentido tienen en muchos casos antes de plantear cirugía.
Trabajar de forma privada me permite ofrecerte hoy el tratamiento que tu mano necesita hoy.
🏥 Consulta privada — Santiago de Compostela
📍 Rúa Pintor Xaime Quesada, 2, 15702 Santiago de Compostela
Atención a pacientes de toda Galicia. Sin listas de espera.
Preguntas frecuentes sobre el túnel del carpo
¿La férula puede curar un túnel del carpo?
La férula no cura: mantiene la muñeca en una posición que reduce la compresión durante las horas más sintomáticas. En casos leves y recientes puede ser suficiente para que la inflamación remita. En casos crónicos no resuelve la causa, solo controla los síntomas mientras la llevas puesta.
Tengo el electromiograma normal pero los síntomas son evidentes. ¿Puede ser túnel del carpo?
Sí. Existe el llamado túnel del carpo «dinámico» — frecuente en pacientes que provocan los síntomas con el uso (trabajo manual, deporte, gestos repetidos) — en el que el electromiograma en reposo puede ser normal. Si la exploración clínica es clara y los síntomas son consistentes, la cirugía está indicada aunque el EMG no muestre lesión.
¿La cirugía deja cicatriz visible?
En la técnica abierta clásica, la incisión es pequeña — de aproximadamente 2-3 cm en la base de la palma — y queda en una zona de pliegue natural. Con buen cuidado postoperatorio, suele ser poco visible al cabo de unos meses.
En casos seleccionados y siempre que esté indicado, también realizamos cirugía endoscópica y ecoguiada, técnicas mínimamente invasivas con una incisión pequeña en la muñeca — y no en la palma. En la consulta valoraremos qué abordaje es más adecuado para tu caso concreto.
¿Cuánto tardo en volver a trabajar?
Como orientación general: para trabajos de oficina, entre una y dos semanas. Para trabajos manuales o de fuerza, entre cuatro y seis semanas.
Estos tiempos son aproximados y dependen de varios factores: el grado de afectación del nervio antes de la cirugía, el tipo de intervención realizada (abierta, endoscópica o ecoguiada) y la adherencia a las pautas del postoperatorio por parte del paciente. En consulta te informaré de los tiempos concretos para tu caso.
¿Y si tengo túnel del carpo en las dos manos?
Es muy frecuente. Habitualmente se opera primero la mano más sintomática y, una vez recuperada, se valora la segunda. En casos seleccionados pueden operarse las dos en la misma intervención, pero no es la opción habitual porque limita mucho la autonomía durante el postoperatorio inicial.
Tengo más de 75 años. ¿Soy demasiado mayor para operarme?
La edad por sí sola no es una contraindicación. Lo que valoramos es el estado general, no la fecha del DNI. En muchos casos, los pacientes mayores son precisamente los que más ganan con la cirugía: porque recuperar el sueño a los 78 años cambia más cosas que recuperarlo a los 45.
¿La operación se puede repetir si vuelvo a tener síntomas?
La recidiva real del túnel del carpo es muy poco frecuente cuando la cirugía se hace bien. Si los síntomas vuelven, lo más habitual es que se trate de una causa distinta — compresión nerviosa en otra localización, fibrosis cicatricial o un diagnóstico inicial incompleto. La valoración es distinta a la primera consulta.
¿No estás seguro de que lo tuyo sea túnel del carpo?
El hormigueo de la mano tiene mapa: en el túnel del carpo afecta al pulgar, índice y corazón — y despierta de noche. Si tu hormigueo va por el meñique, o lo que domina es el dolor y no el hormigueo, mira estas:
Otras lesiones que trato
Cada noche que pasa, el nervio aguanta un poco menos
La cirugía del túnel del carpo no resuelve todos los síntomas en todos los pacientes.
Pero los pacientes que recuperan peor no son los que llegaron pronto.
Son los que llegaron tarde.
Si llevas meses sin pegar ojo, si la mano ya no es la que era, si quien te quiere te dice que ya no eres tú durante el día — el siguiente paso no es probar otra férula.
Es saber en qué punto está tu nervio.