Operación de rizartrosis en Santiago de Compostela dolor en la base del pulgar
No tienes que acostumbrarte a un pulgar debilitado que duele al usarlo.
Empezó molestando al abrir un tarro. Hoy te limita la forma de usar tu mano cada día. No es la edad. Es una articulación que se puede tratar — y si la radiografía no muestra artrosis, lo más probable es que nadie haya mirado lo que sí se ve con ecografía.
No es solo el dolor. Es todo lo que has empezado a dejar de hacer.
El dolor en la base del pulgar empieza siendo una molestia puntual. Al abrir un tarro. Al girar una llave. Al exprimir un paño. Lo atribuyes a una sobrecarga, a una postura, a un día tonto. Sigues con tu vida.
Pero algo cambia poco a poco, y casi no te das cuenta de cuándo empezó.
Empiezas a pedir ayuda para abrir el bote de tomate. Empiezas a usar la otra mano para girar el pomo de la puerta. Empiezas a evitar gestos que antes hacías sin pensar: abrocharte el sostén por la espalda, subirte una cremallera, pasar las páginas de un libro grueso, hacer la pinza para depilarte una ceja.
Empiezas a apretar menos. A coger las bolsas de la compra con miedo. A sostener el plato lleno con las dos manos. A escribir notas sin que te duela.
Y un día, casi sin saberlo, te das cuenta de que has cambiado la forma de usar tu propia mano.
No te has acostumbrado. Te has adaptado a la pérdida. Y adaptarse a la pérdida no es lo mismo que vivir mejor.
El pulgar es la pieza que da precisión, fuerza y control a la mano. Cuando la base del pulgar duele y se deteriora, la mano deja de rendir al nivel que debería. Y la mano que no rinde te obliga a depender más de los demás — para gestos que llevabas haciendo toda la vida en silencio.
¿Te ocurre esto?
El cuadro de la rizartrosis es muy reconocible. Si tres o más de estos puntos te describen, estás en el grupo que necesita valoración especializada — no más adaptación:
- Dolor en la base del pulgar al agarrar objetos, especialmente al abrir tarros o girar llaves.
- Pérdida de fuerza al hacer pinza: te cuesta sujetar un alfiler, abrochar botones pequeños, usar pinzas de depilar.
- Dolor al apoyar la mano plana sobre una mesa para levantarte, o al darle la mano a alguien con fuerza.
- Sensación de inestabilidad o crepitación al mover el pulgar — pequeños chasquidos al hacer pinza.
- Te despierta por la noche el dolor o el adormecimiento, especialmente si te has dormido apoyada sobre esa mano.
- Has empezado a usar más la otra mano para gestos cotidianos: cremalleras, móvil, peinarte.
- En la base del pulgar empieza a verse una pequeña deformidad, como si el hueso sobresaliera más que antes (el «cuadradillo»).
- Te han hecho radiografía y te han dicho que «no hay artrosis» o que es leve. Pero el dolor sigue ahí — y la mano no rinde.
Si esto te describe, lo que necesitas es una valoración con ecografía dirigida, no otra radiografía. Porque las radiografías solo muestran hueso. Y la causa de tu dolor puede estar perfectamente en cosas que las radiografías no ven.
Si te han dicho que «no es nada porque la radiografía está limpia»
Hay un grupo de pacientes — especialmente mujeres entre 35 y 55 años — que llega a mi consulta después de un peregrinaje muy concreto:
Empezó con dolor en la base del pulgar. Fueron a su médico de cabecera. Les pidieron una radiografía. Salió normal. Les dijeron que era una sobrecarga, «cosa de la edad», o que probablemente fuera estrés. Quizá les recetaron antiinflamatorios. Quizás les sugirieron que descansaran. Quizás — y esto duele especialmente — les dieron a entender que el dolor estaba más en su cabeza que en su mano.
Pero el dolor seguía ahí. Empeoraba con el uso. Limitaba gestos. Hacía perder fuerza de forma progresiva.
Y volvían al médico. Y volvían a salir con la misma respuesta: «En la radiografía no se ve nada. Habrá que aprender a vivir con eso.»
Si te has reconocido en este párrafo: tu dolor es real. Lo que pasa es que nadie ha mirado donde toca.
En la inmensa mayoría de estos casos, la causa es una de estas tres — y ninguna se ve en una radiografía:
- Inflamación articular sin desgaste óseo todavía visible (sinovitis): la articulación está irritada y dolorida, pero el cartílago aún no se ha desgastado lo suficiente para verse en rayos X. La ecografía sí lo muestra.
- Compresión de un nervio del brazo en su recorrido — habitualmente del nervio mediano o cubital — que envía dolor y debilidad a la base del pulgar sin que la articulación tenga daño estructural. Esto requiere ecografía dinámica del brazo completo, no solo de la mano.
- Pequeños fragmentos óseos o cuerpos libres flotantes dentro de la articulación, también invisibles en radiografía pero visibles en ecografía.
En estos tres escenarios, la solución no pasa por «aguantar». Pasa por identificar exactamente dónde está la causa y tratarla allí — no en la base del pulgar, que solo es donde duele.
Qué está pasando en la base de tu pulgar
La articulación que duele se llama trapeciometacarpiana: une el hueso trapecio (de la muñeca) con el primer metacarpiano (la base del pulgar). Es la articulación que permite al pulgar girar, hacer pinza y oponerse al resto de los dedos.
Es, sin exagerar, una de las articulaciones más sofisticadas del cuerpo humano. Y también una de las más castigadas: la usamos para todo lo que implica agarrar, apretar, sujetar, pinzar. Decenas de miles de veces al día sin pensarlo.
Cuando esa articulación se deteriora, lo hace por fases:
- Fase inicial — inflamación. La articulación se irrita por sobreuso o por hiperlaxitud constitucional. Aparece dolor mecánico pero el cartílago aún está preservado. En radiografía no se ve nada. En ecografía se ve la sinovitis.
- Fase intermedia — desgaste del cartílago. El cartílago articular empieza a perderse. La articulación pierde estabilidad. El dolor se vuelve más constante. La fuerza de pinza disminuye.
- Fase avanzada — desgaste óseo. El cartílago ha desaparecido en buena parte. Hueso contra hueso. Aparece el «cuadradillo» visible en la base del pulgar. Aparece subluxación. El dolor limita gestos cotidianos.
- Fase terminal — destrucción articular. La articulación está colapsada. Dolor presente incluso en reposo. Limitación funcional severa.
Cada fase tiene un tratamiento distinto. Y cada mes que te adaptas al dolor, las opciones se estrechan un poco.
La buena noticia: en la inmensa mayoría de pacientes, cuando se identifica bien la fase, existe un tratamiento eficaz que devuelve función — sin necesidad de pasar por quirófano de entrada, y muchas veces evitándolo durante años.
Por qué la ecografía en consulta cambia las reglas del juego
Una radiografía es una foto del hueso. Útil cuando ya hay desgaste óseo significativo — entonces sí se ve. Inútil cuando el problema está en otros tejidos.
Y resulta que en la rizartrosis, especialmente en sus fases iniciales y en pacientes con dolor sin artrosis visible, el problema casi nunca está solo en el hueso. Está en:
- La membrana sinovial, inflamada por irritación crónica.
- Los ligamentos estabilizadores de la articulación, distendidos o lesionados.
- El cartílago articular, en fases tempranas antes de generar pérdida ósea visible.
- Los nervios del brazo, comprimidos en su recorrido por el codo, el antebrazo o la muñeca.
- Pequeños fragmentos óseos o cuerpos libres dentro de la articulación.
Todas esas estructuras son invisibles en radiografía. Todas son visibles en ecografía musculoesquelética aplicada por un especialista entrenado.
En mi consulta hago ecografía dinámica del brazo completo en la primera visita, sistemáticamente. No como prueba complementaria que se pide para otro día — como parte de la exploración. Eso permite identificar la causa real del dolor el mismo día, no dentro de tres semanas.
No tiene sentido tratar una rizartrosis basándose solo en una radiografía. Si nadie te ha hecho una ecografía dirigida, te falta la mitad del diagnóstico.
El abanico de tratamientos: de la opción más conservadora a la cirugía
La rizartrosis no es una sola enfermedad con un solo tratamiento. Es un espectro. Y para cada punto del espectro hay una herramienta distinta. La clave es identificar exactamente en qué fase estás — y aplicar el tratamiento que esa fase necesita, no el que toca por sistema.
Cuando el problema es un nervio comprimido (con o sin artrosis)
Si la exploración y la ecografía detectan que el dolor del pulgar viene de una compresión nerviosa en el brazo, la solución no está en infiltrar el pulgar. Está en tratar el nervio comprometido en el punto exacto donde está comprimido. Esto se hace con una infiltración ecoguiada del nervio — habitualmente del mediano o el cubital — en el codo, el antebrazo o la muñeca. En muchos casos esto resuelve el dolor del pulgar sin necesidad de hacer nada más en la articulación. En algunos casos, cuando la compresión es estructural y persistente, descomprimir el nervio atrapado con cirugía es la decisión correcta.
Fase temprana e intermedia: ácido hialurónico de alta viscosidad
En artrosis leve y moderada, la infiltración ecoguiada de ácido hialurónico mejora la lubricación articular, alivia el dolor y retrasa la progresión. Lo que me diferencia: utilizo solo hialuronatos de alta viscosidad y altamente reticulados — los que consiguen mayor durabilidad del efecto y mejor amortiguación. No todos los ácidos hialurónicos son iguales, y en una articulación pequeña como la trapeciometacarpiana la selección del producto importa.
Casos seleccionados: PRP ecoguiado
En casos concretos seleccionados, el plasma rico en plaquetas obtenido de la propia sangre del paciente e infiltrado de forma ecoguiada puede ayudar a modular la inflamación articular y aliviar el dolor. No es un tratamiento universal: la indicación se valora individualmente según la fase y el perfil del paciente.
Casos seleccionados: suero autólogo rico en citoquinas
A partir de la sangre del propio paciente se procesa un suero enriquecido en citoquinas antiinflamatorias que se infiltra de forma ecoguiada en la articulación. Es otra herramienta del abanico regenerativo, indicada en casos seleccionados para modular la inflamación y aliviar el dolor cuando el perfil del paciente lo aconseja.
Fase terminal: cirugía de la base del pulgar
Cuando la articulación está colapsada, el dolor es constante incluso en reposo, y los tratamientos conservadores y regenerativos ya no consiguen alivio significativo, la cirugía es la solución que devuelve función. Utilizo dos técnicas, y la elección depende del caso concreto:
Artroplastia de suspensión trapeciometacarpiana: se retira el trapecio desgastado y se reconstruye la suspensión del primer metacarpiano con un tendón propio del paciente. Elimina el dolor de raíz y recupera la fuerza de pinza.
Artroplastia con prótesis: se implanta un vástago en el metacarpiano y una copa o cotilo en el trapecio, sustituyendo la articulación desgastada. A diferencia de la técnica anterior, mantiene la longitud del pulgar y permite recuperar movilidad sin acortamiento.
Ambas son cirugía ambulatoria con anestesia regional. La recuperación funcional toma 3-4 meses con fisioterapia. En consulta valoramos cuál es la más adecuada para tu caso.
El tratamiento correcto depende exclusivamente de la fase y el perfil del paciente. En consulta lo determinamos con exploración + ecografía dirigida — no asumiendo nada de antemano.
Por qué decidí dedicarme a esto
La rizartrosis me apasiona como pocas patologías. Por dos razones: primero, porque casi siempre se puede ayudar al paciente — sea con tratamiento conservador, regenerativo o quirúrgico bien indicado. Y segundo, porque hay un perfil enorme de pacientes — sobre todo mujeres — que llevan años oyendo que su dolor «no es nada» porque la radiografía está limpia. Y cuando se les explora con criterio y se les hace una ecografía dirigida, en cuestión de quince minutos identificas lo que llevan años sin que nadie viera. Devolver autonomía a una persona que se había resignado es uno de los privilegios de esta profesión.— Dr. Samer Amaz
Si llevas meses adaptándote a un pulgar que ya no responde, lo que necesitas no es seguir aguantando. Es que alguien valore tu caso con todas las herramientas — y te explique qué está pasando realmente.
«¿Y si me opero y me quedo peor?»
Es la duda más frecuente entre las pacientes que llevan meses adaptándose al dolor en la base del pulgar. Y es una duda razonable que merece una respuesta seria — no un «no te preocupes». Te la respondo directamente en este vídeo:
Cada mes que te adaptas, la mano rinde un poco menos
No hace falta llegar al punto en el que la cirugía sea la única opción. Si todavía estás a tiempo, la diferencia entre actuar hoy y esperar seis meses puede ser determinante: opciones más conservadoras, recuperación más rápida, más años de autonomía recuperada.
Deja tu email y te cuento, paso a paso, las opciones reales que tienes para recuperar la fuerza de tu mano — sin pasar por quirófano cuando se puede evitar, y con la cirugía adecuada cuando es la mejor decisión.
El paciente que llega a mi consulta con dolor en el pulgar
Llegan dos perfiles muy distintos.
El primero: mujeres entre 50 y 75 años, casi siempre con artrosis ya visible en radiografía, que llevan años conviviendo con un pulgar que ya no responde como antes. Han pasado por varios traumatólogos. Han probado antiinflamatorios, férulas, infiltraciones de corticoides. Algunas han probado fisioterapia. Han visto el dolor avanzar, la fuerza bajar, los gestos limitarse. Llegan cansadas — algunas con resignación, otras con un punto de rabia por todos los años perdidos diciéndoles «es la edad».
El segundo: mujeres entre 35 y 50 años, con dolor real en el pulgar pero radiografías limpias. Han ido a varios médicos. Les han dicho que no era nada. Que era estrés. Que era hormonal. Que era postura. Algunas han llegado a dudar si el dolor estaba en su cabeza. Llegan a mi consulta como último recurso, con poca esperanza ya. Y muchas se sorprenden cuando, después de explorar dirigidamente la mano y hacer una ecografía del brazo completo, salen con un diagnóstico claro — y un plan de tratamiento concreto.
Lo que comparten los dos perfiles es algo muy concreto: han renunciado a gestos. Han renunciado a abrir tarros sin pedir ayuda. Han renunciado a darle la mano a alguien con seguridad. Han renunciado a sus aficiones manuales — costura, pintura, jardinería, instrumentos. Han delegado cosas que antes hacían en silencio.
No vienes a buscar otra explicación de por qué no se puede hacer nada. Vienes a recuperar capacidad — la que llevas meses, o años, dejando de usar.
Dr. Samer Amaz — Cirujano especialista en miembro superior
Solo trato hombro, codo, mano y muñeca. Es lo único que hago.
Dentro de esa especialización, la patología de la base del pulgar — tanto la rizartrosis clásica como el dolor sin artrosis visible — es una de las áreas a las que más tiempo dedico. Es una patología que combina criterio diagnóstico (saber dónde mirar, qué herramientas usar) con un abanico amplio de soluciones (desde infiltración ecoguiada del nervio hasta cirugía reconstructiva) — y por eso me apasiona.
No infiltro a todo el que viene. No opero a todo el que viene. Si en consulta veo que tu caso puede manejarse con tratamiento conservador o regenerativo simple, te lo digo. Si ya toca cirugía, también — y te explico exactamente por qué.
Formación específica en patología de la mano
- Número uno de Europa en el examen EBOT (European Board of Orthopaedics and Traumatology), el examen europeo oficial de la especialidad.
- Tesis doctoral con mención internacional.
- Formación específica en cirugía artroscópica de muñeca y patología de la base del pulgar con cirujanos de referencia internacional en Reino Unido, Francia y Alemania.
- Miembro de la Sociedad Española de Ecografía (SEECO) — exploración ecográfica sistemática en consulta, no como prueba aparte.
- Miembro de la Sociedad Española de Cirugía de la Mano (SECMA).
- Cirugía de la base del pulgar — artroplastia de suspensión trapeciometacarpiana y artroplastia con prótesis — realizada de forma habitual en consulta privada.
Cómo es la primera consulta
La primera consulta dura entre 30 y 45 minutos. Para casos de dolor en la base del pulgar suele extenderse un poco más, porque la exploración dirigida y la ecografía completa del brazo requieren tiempo — y son lo que cambia el diagnóstico.
Voy a hacer:
- Historia clínica detallada: cuándo empezó, cómo ha evolucionado, qué gestos te limita, qué tratamientos previos has probado. Tráete los informes y pruebas previas.
- Exploración específica de la mano y el brazo: tests dirigidos a la articulación trapeciometacarpiana, exploración del recorrido del nervio mediano y del cubital, valoración de la fuerza de pinza, descarte de otras causas de dolor referido.
- Ecografía dinámica del brazo completo, en consulta, el mismo día. Es la pieza clave: identifica inflamación articular, sinovitis, cuerpos libres, y puntos de compresión nerviosa en codo, antebrazo o muñeca. Y nos permite localizar exactamente dónde está la causa de tu dolor.
- Plan claro: si tu caso es infiltración nerviosa ecoguiada, te lo digo. Si es ácido hialurónico de alta viscosidad. Si es PRP o suero autólogo rico en citoquinas. Si es cirugía. Y si en tu caso lo razonable es tratamiento conservador y esperar tres meses, también — lo que toque.
Al final de la consulta saldrás con tres cosas: diagnóstico exacto de lo que tienes (y dónde está la causa), plan terapéutico concreto con justificación, y los plazos reales de recuperación.
Si vienes de fuera de Galicia
Atiendo regularmente pacientes que vienen de Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla y otras ciudades, especialmente quienes llevan tiempo con dolor de pulgar sin diagnóstico claro — porque la combinación de exploración dirigida, ecografía del brazo completo en consulta, y abanico amplio de tratamientos no está disponible en todas partes.
Si traes ecografía o pruebas previas, la primera consulta puede combinarse con la primera sesión de tratamiento el mismo día — siempre que la indicación esté clara tras explorarte. El tratamiento regenerativo se hace en consulta, sin ingreso. Si la cirugía está indicada, también es ambulatoria.
El seguimiento posterior puede hacerse en gran medida en remoto, con coordinación con un fisioterapeuta de tu ciudad y visitas presenciales puntuales. Para muchos pacientes nacionales esto supone un total de 2 a 3 viajes a Santiago en todo el proceso.
Si vienes de fuera, contacta antes de viajar para coordinar la agenda con margen para hacer todo lo necesario en una sola visita.
Por qué trabajo en consulta totalmente privada
No trabajo con ningún seguro médico. Y es una decisión, no una casualidad.
Trabajar de forma privada me permite indicar el tratamiento que tu mano necesita, con el sistema concreto que mejor sirve a tu caso, y no el que el cupo del seguro permite. La ecografía dirigida en consulta, la infiltración ecoguiada en el punto exacto, y la elección de la técnica quirúrgica más adecuada para tu pulgar son decisiones que tomo según tu caso, no según lo que cubra una aseguradora.
Para muchas pacientes, la pregunta más útil no es cuánto cuesta el tratamiento. Es cuánto te cuesta seguir sin poder usar la mano con normalidad — en años, en gestos, en autonomía.
🏥 Centro Médico Compostela
📍 Rúa do Hórreo, 13, 15702 Santiago de Compostela
Atención a pacientes de toda España. Sin listas de espera.
Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de rizartrosis
Me han dicho que en la radiografía no hay artrosis, pero a mí me duele. ¿Es psicológico?
No. Y este es uno de los puntos donde más pacientes — sobre todo mujeres jóvenes y de mediana edad — se sienten mal atendidas. La radiografía solo muestra hueso. No muestra inflamación articular, no muestra sinovitis, y no muestra si un nervio del brazo está comprimido y está enviando dolor a la base del pulgar. Una radiografía limpia no descarta la rizartrosis ni descarta el dolor real. Lo que hace falta es exploración dirigida y ecografía en consulta — que en muchos casos identifica lo que la radiografía no muestra.
¿Es verdad que el dolor del pulgar puede venir del codo o del brazo?
Sí, y es más frecuente de lo que parece. El recorrido del nervio mediano y del nervio cubital atraviesa todo el brazo desde el cuello hasta la mano. Una compresión o irritación de cualquiera de esos nervios en su recorrido — en el codo, en el antebrazo, en la muñeca — puede manifestarse como dolor y pérdida de fuerza en la base del pulgar, sin que la articulación tenga ningún daño visible. La ecografía dinámica del brazo completo en consulta permite identificar el punto exacto de compresión y tratarlo donde está, no donde duele.
¿La rizartrosis se puede curar sin operar?
Curar en el sentido de eliminar el desgaste articular, no. Pero sí se puede aliviar el dolor, mejorar la función y retrasar significativamente la necesidad de cirugía, a veces durante muchos años, con tratamientos bien indicados: ácido hialurónico de alta viscosidad, PRP o suero autólogo rico en citoquinas en casos seleccionados, y bloqueos nerviosos cuando hay neuropatía asociada. La cirugía queda reservada para los casos en los que la articulación ya no responde a estos tratamientos y la limitación es severa.
¿Y si me opero y me quedo peor?
Es la duda más frecuente y la más legítima. La respuesta honesta: cuando la indicación es correcta y la técnica es la adecuada — artroplastia de suspensión trapeciometacarpiana o artroplastia con prótesis, según el caso, en manos de un cirujano de mano — los resultados son muy buenos en alivio de dolor y recuperación de fuerza de pinza. La inmensa mayoría de pacientes operadas a tiempo recuperan la autonomía perdida. El miedo a quedarse peor suele venir de operaciones mal indicadas o mal hechas en otras manos — no del procedimiento en sí cuando se hace bien.
¿Qué opciones de cirugía hay para la rizartrosis avanzada?
Hay dos técnicas principales, y la elección depende del caso concreto. La artroplastia de suspensión trapeciometacarpiana consiste en retirar el trapecio desgastado y reconstruir la suspensión del primer metacarpiano con un tendón propio del paciente. La artroplastia con prótesis implanta un vástago en el metacarpiano y un cotilo en el trapecio, lo que mantiene la longitud del pulgar y permite recuperar movilidad sin acortamiento. Ambas son cirugía ambulatoria con anestesia regional. En consulta se valora cuál es la más adecuada para tu caso. La recuperación funcional toma 3-4 meses con fisioterapia.
Vivo fuera de Galicia. ¿Puedo recibir tratamiento o cirugía en Santiago?
Sí, atiendo regularmente pacientes de Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla y otras ciudades. Los tratamientos regenerativos se realizan en consulta, en una sola visita por sesión, sin ingreso. La cirugía cuando está indicada es también ambulatoria. La primera consulta puede combinarse con la ecografía dirigida y el plan terapéutico el mismo día si se trae documentación previa. El seguimiento posterior puede hacerse en remoto con visitas presenciales puntuales.
¿Cuánto cuesta el tratamiento de rizartrosis?
Mi consulta es privada y no trabajo con aseguradoras. El precio se informa de forma personalizada en consulta una vez se ha valorado el caso concreto y se sabe qué tratamiento corresponde, ya que las opciones van desde una infiltración hasta cirugía. Para muchos pacientes la pregunta más útil no es cuánto cuesta el tratamiento — sino cuánto cuesta seguir sin poder usar la mano con normalidad.
¿No estás seguro de que lo tuyo sea rizartrosis?
El pulgar y su base son el barrio más concurrido de la mano. La pista de la rizartrosis: el dolor vive en la base carnosa del pulgar y lo dispara la pinza. Si duele más arriba, en el borde de la muñeca, o el problema no es solo el pulgar, mira estas:
Otras lesiones que trato
No tienes que vivir con la mano a medio gas.
Llevas meses — o años — adaptándote a un pulgar que ya no responde. Apretando menos. Pidiendo ayuda. Usando la otra mano. Renunciando a gestos que antes hacías sin pensar.
Adaptarse al dolor no recupera fuerza. Valorar tu caso con todas las herramientas, sí puede hacerlo.
No vienes a esta página para que te digan, una vez más, «es la edad». Vienes a que alguien explore tu mano con criterio, te haga la ecografía que probablemente nadie te ha hecho, y te explique qué está pasando realmente — y qué se puede hacer.
Vivir resignándote al dolor no te hace más fuerte. Recuperar la fuerza de tu mano, sí.