Epicondilitis crónica en Santiago de Compostela codo de tenista que no mejora
Si llevas meses igual, no es solo sobrecarga.
Cuando el codo de tenista no mejora pese a reposo, antiinflamatorios, fisioterapia o corticoides, el problema ya no es inflamación. Es un tendón que no está cicatrizando bien — y para que vuelva a cicatrizar, necesita un estímulo biológico, no más parches.
Si llevas meses así, ya no es una sobrecarga puntual
El patrón es siempre el mismo. Lo he visto en consulta cientos de veces, y probablemente ya lo conoces de primera mano:
Empezó con una molestia en la parte externa del codo. Después de un partido. Después de un día con la mancuerna. Después de un fin de semana de bricolaje. Pensaste que era sobrecarga. Paraste unos días. Mejoró.
Volviste a entrenar, a jugar, a trabajar. Y volvió. Esta vez un poco más intenso.
Fuiste a tu médico. Te recomendó reposo, antiinflamatorios y una codera. Mejoró. Recayó. Te derivaron a fisioterapia. Hiciste un protocolo bien hecho — excéntricos, masaje transverso, ondas de choque, lo que toque. Mejoró. Recayó.
En algún momento alguien te ofreció una infiltración de corticoides. Te la pusiste. Estuviste tres semanas casi sin dolor. Volviste a tu actividad. Recayó.
Quizás te han puesto una segunda infiltración. Quizás una tercera. Y has empezado a notar que cada vez te alivia menos tiempo. Y que el codo está cada vez más «raro» — más débil, más sensible, menos fiable.
Cuando el dolor dura meses y se repite el ciclo de mejora y recaída, ya no estás ante una inflamación. Estás ante un tendón que no está cicatrizando bien.
Y un tendón que no cicatriza no se cura con más reposo. No se cura con más corticoides. Necesita un estímulo biológico que reactive su reparación o, en algunos casos, incluso cirugía.
¿Te ocurre esto?
El cuadro de epicondilitis crónica tiene un patrón muy reconocible. Si tres o más de estos puntos te describen, lo más probable es que tu tendón ya no esté en fase inflamatoria — y eso cambia por completo lo que necesita:
- Dolor en la parte externa del codo — el lado del pulgar — al agarrar objetos, levantar peso o apretar la mano.
- Dolor al jugar al tenis o al pádel, especialmente en revés o al impactar la bola.
- Dolor al usar herramientas, llaves, destornilladores, o al hacer gestos repetitivos de muñeca en el trabajo.
- Has perdido fuerza de prensión: te cuesta abrir una botella, levantar una sartén llena, sostener una bolsa de la compra.
- Has tenido una o varias infiltraciones de corticoides con alivio temporal y recaída posterior.
- Llevas más de 3 meses con el problema sin recuperar fuerza real.
- Has hecho fisioterapia bien hecha y el dolor sigue volviendo cada vez que retomas la actividad.
- El dolor empieza a aparecer incluso en reposo o por la noche — algo que al principio no pasaba.
Si esto te describe, lo que necesitas no es otro mes de reposo. Es saber en qué fase está tu tendón — y aplicar el tratamiento que esa fase requiere.
Cómo llegaste hasta aquí (probablemente)
La epicondilitis crónica tiene perfiles muy claros. Identifica el tuyo:
1. El jugador de pádel o tenis
Empezó tras un partido especialmente intenso, o tras varias semanas de juego con una pala o raqueta más pesada de la habitual. El gesto repetido del revés — o el impacto cerca del marco — sobrecarga los extensores de la muñeca, que se insertan justo en el epicóndilo lateral del codo. Has bajado la frecuencia, has probado una pala más blanda, has cambiado el agarre. Mejoras unas semanas y al primer partido fuerte, el dolor vuelve.
2. El trabajo manual con la muñeca
Eres carpintero, electricista, fontanero, mecánico, peluquero, fisioterapeuta. Tu día implica girar la muñeca cargando peso, apretar herramientas, hacer fuerza en pronación y supinación durante horas. El dolor en el codo empezó hace meses, has pedido bajas, has vuelto, has aguantado con antiinflamatorios. Y la epicondilitis ya está marcando tu jornada laboral.
3. El usuario intensivo de teclado y ratón
Pasas 8-10 horas al día delante de un ordenador. La extensión sostenida de la muñeca, especialmente con un ratón mal posicionado, mantiene los extensores en tensión constante. No hay un trauma claro, pero llevas meses con el dolor. Has comprado un ratón ergonómico, has cambiado la altura de la mesa. Y el codo sigue ahí.
4. El gimnasio con peso
Curl de martillo, extensiones de muñeca, elevaciones frontales y laterales. Ejercicios que cargan repetidamente los extensores en su inserción. Bajas el peso, descansas, vuelves. El dolor vuelve antes que la fuerza.
Sea cual sea tu perfil, lo importante es entender que el tendón no está fallando porque hagas algo mal ahora. Está fallando porque las microlesiones acumuladas no se están reparando — y eso requiere un enfoque distinto al que te ha llevado hasta aquí.
Inflamación vs. degeneración: la diferencia que cambia todo
Esto es lo que casi nadie te explica con claridad, y es exactamente lo que tienes que entender para tomar una decisión informada.
En las primeras semanas de una epicondilitis, sí suele haber inflamación. El tendón ha sufrido microrroturas y el cuerpo responde con la cascada inflamatoria habitual. En esa fase, lo que toca es bajar carga, ajustar el gesto, trabajar fisioterapia y dar tiempo al tendón para cicatrizar de forma natural. El reposo y los antiinflamatorios tienen sentido aquí. La fisioterapia, también.
Pero cuando el dolor lleva meses y se repite el ciclo de mejora y recaída, el escenario biológico ha cambiado. Lo que la ecografía y la histología muestran en estas fases ya no es inflamación activa. Es tendinopatía degenerativa: el tendón del extensor común — más concretamente el del extensor carpi radialis brevis — ha acumulado microlesiones que no han cicatrizado bien. El tejido se vuelve fibrótico. La arquitectura del colágeno se desorganiza. Aparecen áreas de degeneración mucoide visibles como zonas hipoecoicas en ecografía. Incluso pueden aparecer roturas del extensor común.
- El reposo no regenera tejido degenerado — el problema no es exceso de uso, es falta de reparación.
- Los antiinflamatorios no sirven porque no hay inflamación activa que apagar.
- Los corticoides reducen el dolor a corto plazo, pero a medio y largo plazo aceleran la degeneración del tendón. Cada infiltración repetida hace más frágil el tejido.
- La fisioterapia sigue siendo útil para reeducar el gesto y mantener la movilidad — pero por sí sola no estimula la regeneración biológica del tendón ya degenerado.
El tendón degenerado no necesita más reposo. Necesita un estímulo biológico que reactive el proceso de reparación que el tejido por sí solo ya no está iniciando o, en casos de rotura completa, puede necesitar una reparación.
Eso es exactamente lo que hace la medicina regenerativa bien indicada y ecoguiada — y, cuando hay rotura, la reparación quirúrgica.
«¿Inflamación o tendón que no cicatriza?»
Esta es la pregunta que decide todo lo demás — y la que más me hacen los pacientes que llegan a consulta con un codo de meses de evolución. En este vídeo te ayudo a identificar en qué fase está tu tendón, cuándo el reposo todavía tiene sentido y cuándo ha dejado de tenerlo, y qué señales indican que tu epicondilitis ya es crónica:
El enfoque regenerativo: las tres técnicas que utilizo
La medicina regenerativa no es una técnica única ni una moda. Es un conjunto de tratamientos que, aplicados con criterio y en la fase correcta, estimulan la respuesta biológica de reparación del propio tendón.
En epicondilitis crónica utilizo tres técnicas, según el perfil del paciente y la fase del problema. Las tres se aplican de forma totalmente ecoguiada — sin guía ecográfica el tratamiento se deposita en la zona aproximada del codo, no en el tejido degenerado concreto. Y eso reduce drásticamente su eficacia.
PRP ecoguiado (plasma rico en plaquetas) →
Es el tratamiento regenerativo principal en epicondilitis crónica. Se extrae una pequeña cantidad de sangre del propio paciente y se procesa en un sistema cerrado de alta concentración. El concentrado resultante — con factores de crecimiento que estimulan la proliferación de tenocitos, la síntesis de colágeno y la reparación del tejido conectivo — se infiltra directamente en la zona de degeneración del tendón.
Lo que me diferencia: utilizo solo sistemas de preparación que consiguen concentraciones plaquetarias superiores a 9x la basal, y permiten seleccionar la presencia o ausencia de leucocitos y monocitos en el concentrado según la fase de la lesión. Esto no es un detalle menor: el tipo concreto de PRP que se aplica en una tendinopatía crónica es distinto al que se aplica en una fase aguda, y la diferencia puede ser relevante.
Suero autólogo rico en citoquinas →
Es una alternativa al PRP especialmente útil en deportistas que necesitan una recuperación más rápida, o en lesiones tendinosas en fase aguda donde no queremos generar reacción inflamatoria adicional. A diferencia del PRP, el suero rico en citoquinas no contiene células ni plaquetas — solo las citoquinas responsables de la reparación tisular. Esto produce un efecto regenerativo eficaz sin la inflamación local típica de los primeros días tras un PRP.
Péptidos de colágeno hidrolizado →
Es la alternativa indicada cuando el PRP no puede realizarse — por ejemplo en pacientes diabéticos con contraindicación relativa a corticoides previos, o en pacientes que prefieren no extraerse sangre. Los péptidos de colágeno actúan reforzando la estructura del tendón y promoviendo su recuperación, también con aplicación ecoguiada.
El tratamiento adecuado depende de tu fase, tu perfil y tu actividad. En consulta lo determinamos con valoración clínica y ecografía dirigida — no a ciegas.
Cómo es el procedimiento y la recuperación
El tratamiento regenerativo para epicondilitis es ambulatorio. Sin ingreso, sin anestesia general, sin baja prolongada. Se hace en consulta.
El día del tratamiento
Si toca PRP: extracción de sangre (similar a un análisis), procesamiento en el sistema de centrifugación durante 10-15 minutos, e infiltración ecoguiada en la zona exacta de degeneración del tendón. Todo en la misma visita, en aproximadamente 30-45 minutos.
Si toca suero rico en citoquinas: la preparación es más larga — el suero se procesa durante unos 40-45 minutos antes de poder infiltrarlo. Si toca péptidos de colágeno, en cambio, el procedimiento es más rápido, porque no requiere procesar sangre. En todos los casos la infiltración es siempre ecoguiada.
Los primeros días
Es importante saberlo: los 2-3 primeros días pueden ser más dolorosos que antes del tratamiento. No es un efecto secundario indeseado — es la respuesta biológica esperada. El cuerpo está iniciando la cascada de reparación que llevaba meses sin activar. Se controla con analgésicos, nunca con antiinflamatorios, porque estos apagarían la respuesta que justamente buscamos provocar.
Durante esos días: evitar cargar el codo, no hacer gestos repetitivos de muñeca, no aplicar hielo.
La evolución
A partir de la primera semana, retoma actividad cotidiana de forma progresiva. La mejoría empieza a notarse entre las 4 y las 8 semanas. Los resultados se consolidan entre los 2 y los 4 meses. El protocolo puede incluir una segunda sesión a las 4-6 semanas según la evolución ecográfica — en epicondilitis de larga evolución, dos sesiones espaciadas suelen dar mejores resultados que una sola.
La vuelta a deporte exigente (tenis, pádel, gimnasio) suele indicarse a partir de las 4-6 semanas, no antes — para no interferir con el proceso de cicatrización que el tratamiento ha iniciado.
¿Y si nada de esto funciona? Cuándo sí está indicada la cirugía
Quiero ser honesto contigo: muchas epicondilitis crónicas — bien valoradas y bien tratadas — responden al enfoque regenerativo ecoguiado. Pero cada vez opero más casos, porque los pacientes con roturas del tendón necesitan una reparación, no una infiltración.
Hay un perfil concreto donde sí planteo cirugía:
- Epicondilitis de más de 18-24 meses de evolución sin respuesta a tratamiento regenerativo bien indicado.
- Cambios estructurales avanzados visibles en RMN o ecografía: calcificaciones extensas, rotura parcial o completa del extensor común, pérdida significativa de tejido tendinoso.
- Limitación funcional severa que no permite trabajo o deporte de forma sostenida.
En esos casos seleccionados, la cirugía consiste en desbridar el tejido degenerado, retirar las calcificaciones si las hay, y reparar o reinsertar el extensor común al epicóndilo. Puede realizarse de forma asistida por artroscopia o mínimamente invasiva. Es una intervención ambulatoria con anestesia regional. La recuperación funcional toma entre 3 y 4 meses.
La clave es el diagnóstico: distinguir un tendón degenerado que puede mejorar con medicina regenerativa de un tendón roto que necesita una reparación. Eso solo se decide con una valoración clínica y ecográfica precisa — no a ciegas.
Por qué me dedico a esto
La epicondilitis crónica es una de las patologías que más me gusta tratar — porque obliga a afinar el diagnóstico. Cuando entiendes la biología del tendón, distingues bien si está degenerado o roto, eliges la técnica adecuada y la aplicas con precisión, el resultado lo agradece el paciente. Esa es la parte que me apasiona: no aplicar lo mismo a todo el mundo, sino dar a cada tendón lo que concretamente necesita.— Dr. Samer Amaz
Si llevas meses con un codo que no termina de curarse, lo que necesitas no es seguir aguantando. Es un cirujano que entienda exactamente en qué fase está tu tendón y qué le hace falta para repararlo.
Cada mes que pasa, el tendón degenera un poco más
En un tendón degenerado el tiempo no es neutral: cuanto más se cronifica, más difícil es que responda a un estímulo regenerativo — y más cerca queda el escenario de la cirugía. La ventana en la que el enfoque biológico funciona bien no está abierta para siempre.
Deja tu email y recibe en tu buzón las opciones reales que tienes con tu epicondilitis, y por qué cada semana de espera estrecha el margen para recuperarte sin pasar por quirófano.
El paciente que llega a mi consulta con epicondilitis crónica
Suelen llegar cansados. Llevan 6, 12, 18 meses con un codo que no termina de curarse. Han pasado por su médico de cabecera, por uno o dos traumatólogos, por meses de fisioterapia bien hecha. Han probado dos o tres tandas de antiinflamatorios. Algunos llegan con una, dos o hasta tres infiltraciones de corticoides — y cada vez les ha durado menos.
Muchos están a punto de dejar un deporte que les gustaba. Otros ya lo dejaron hace meses. Algunos están planteándose una baja laboral porque su trabajo implica el gesto que les desencadena el dolor.
Lo que noto en consulta es que casi todos llegan con una pregunta concreta: «¿esto se puede curar o me toca convivir con ello?». Y lo que les sorprende es la respuesta: en muchos casos sí se puede curar — pero requiere cambiar de enfoque, no seguir repitiendo lo mismo.
Lo segundo que les sorprende es la necesidad de un diagnóstico preciso para diferenciar un tendón degenerado que puede mejorar con medicina regenerativa de un tendón roto que puede precisar una reparación artroscópica.
No vienes a buscar otra infiltración de corticoides. Vienes a saber qué le falta a tu tendón para terminar de cicatrizar — o, si está roto, qué reparación necesita.
Dr. Samer Amaz — Cirujano especialista en miembro superior
Solo trato hombro, codo, mano y muñeca. Es lo único que hago.
Dentro de esa especialización, la medicina regenerativa ecoguiada del codo es una de las áreas a las que más tiempo dedico. La epicondilitis crónica, las epitrocleítis (codo de golfista) y las tendinopatías de la inserción del tríceps responden muy bien al enfoque biológico bien indicado — y muy mal a más de lo mismo.
No infiltro a todo el que viene. Si en consulta veo que tu epicondilitis sigue siendo inflamatoria y tiene sentido seguir con fisioterapia o modificación de actividad, te lo digo. Si el tendón ya es degenerativo y necesita estímulo biológico, también — y te explico cuál de las tres técnicas se ajusta mejor a tu caso. Y si el tendón ya está roto y necesita una reparación, te propongo cirugía artroscópica o mínimamente invasiva.
Formación específica en medicina regenerativa
- Número uno de Europa en el examen EBOT (European Board of Orthopaedics and Traumatology).
- Tesis doctoral con mención internacional, tras periodo de formación en Reino Unido.
- Miembro de la Sociedad Española de Ecografía (SEECO) — aplicación ecoguiada sistemática de todas las infiltraciones, sin excepción.
- Selección rigurosa de sistemas de preparación de PRP con concentración plaquetaria superior a 9x y posibilidad de selección de leucocitos/monocitos.
- Reparación quirúrgica del extensor común — asistida por artroscopia o mínimamente invasiva — en los casos de rotura o resistencia al tratamiento regenerativo.
- Formación internacional en cirugía y patología del miembro superior en Reino Unido, Francia, Austria, Alemania y Portugal.
- Profesor de la Universidad de Santiago de Compostela.
Cómo es la primera consulta
La primera consulta dura entre 30 y 45 minutos. Para epicondilitis crónica suele extenderse un poco más, porque la valoración ecográfica dirigida lleva tiempo y es la que determina el plan.
Voy a hacer:
- Historia clínica detallada: cuándo empezó, qué tratamientos has probado, qué ha funcionado y qué no, infiltraciones previas, actividad laboral y deportiva. Tráete los informes y pruebas previas.
- Exploración específica del codo: tests dirigidos a la inserción del extensor común (Cozen, Mill, Maudsley), valoración de la fuerza de prensión, descarte de otras causas (síndrome del túnel cubital, atrapamientos nerviosos, patología cervical referida).
- Ecografía musculoesquelética en consulta. Esto es lo más importante: nos permite ver el tendón en directo, identificar la zona exacta de degeneración como área hipoecoica, valorar si hay calcificaciones, descartar rotura, y cuantificar el grado de afectación.
- Plan claro: si tu caso es PRP, te lo digo. Si es suero rico en citoquinas, también. Si es péptidos de colágeno. Si todavía toca un mes más de fisio bien hecha, te lo digo igualmente. Y si el tendón está roto y la cirugía está indicada, también.
Al final de la consulta saldrás con tres cosas: diagnóstico claro de la fase de tu tendón, plan concreto con técnica indicada y por qué, y los plazos reales de recuperación.
Si vienes de fuera de Galicia
Atiendo regularmente pacientes que vienen de Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla y otras ciudades — porque el tratamiento regenerativo ecoguiado con los sistemas adecuados y la selección técnica correcta no está disponible en todas partes, y muchos pacientes con epicondilitis crónica resistente a varios corticoides acaban viajando para acceder a un enfoque distinto.
El tratamiento se hace en consulta, en una sola visita por sesión, sin ingreso ni hospitalización. Si traes ecografía o resonancia previas, la primera consulta puede combinarse con la primera sesión de tratamiento el mismo día — siempre que la indicación esté clara tras explorarte.
El seguimiento posterior puede hacerse en gran medida en remoto, con ecografía de control en tu ciudad si fuera necesaria y visitas presenciales puntuales. Para muchos pacientes nacionales esto supone 1 o 2 viajes a Santiago en todo el proceso.
Si vienes de fuera, contacta antes de viajar para coordinar la agenda con margen para hacer todo lo necesario en una sola visita.
Por qué trabajo en consulta totalmente privada
No trabajo con ningún seguro médico. Y es una decisión, no una casualidad.
El tratamiento regenerativo ecoguiado con los sistemas concretos que utilizo — sistemas de PRP de más de 9x concentración, selección de leucocitos/monocitos, suero rico en citoquinas, péptidos de colágeno — no suele estar cubierto por seguros de salud en España. Es un tratamiento privado por su naturaleza: tanto por la tecnología utilizada como por la precisión ecográfica que requiere.
Trabajar de forma privada me permite indicar el tratamiento que tu tendón necesita, con el sistema que mejor sirve a tu caso, y no el que el cupo del seguro permite.
Para epicondilitis crónica, esto importa especialmente: la diferencia entre un PRP cualquiera aplicado a ciegas y un PRP concentrado, seleccionado y aplicado en la zona exacta de degeneración con guía ecográfica, puede según la evidencia marcar diferencias en el resultado.
🏥 Centro Médico Compostela
📍 Rúa do Hórreo, 13, 15702 Santiago de Compostela
Atención a pacientes de toda España. Sin listas de espera.
Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de epicondilitis crónica
Ya me han puesto corticoides y no han funcionado. ¿El PRP es diferente?
Sí, son tratamientos opuestos en su mecanismo. Los corticoides apagan la respuesta inflamatoria — útil en fases agudas, pero contraproducente cuando el problema ya no es inflamación sino degeneración tendinosa. Aplicar varios corticoides sobre un tendón degenerado puede acelerar su deterioro a largo plazo. El PRP, en cambio, estimula la respuesta biológica de reparación. No suprime nada: activa los mecanismos de cicatrización que el tendón ya no está iniciando por sí solo. Si los corticoides ya no funcionan, es la señal de que tu codo necesita estimulación, no más supresión.
¿Cuántas sesiones de PRP necesitaré?
El protocolo habitual incluye una sesión principal seguida de una sesión de refuerzo a las 4-6 semanas según la evolución. En epicondilitis de larga evolución, dos sesiones espaciadas suelen dar mejores resultados que una sola. La valoración ecográfica de control permite ajustar el protocolo a cada caso concreto.
¿Cuánto tarda en hacer efecto el PRP en epicondilitis?
El PRP no produce efecto inmediato. Los primeros 2-3 días tras la infiltración pueden ser más dolorosos: es la respuesta biológica esperada y forma parte del proceso. La mayoría de pacientes empieza a notar mejoría entre las 4 y las 8 semanas. Los resultados se consolidan entre los 2 y los 4 meses. En epicondilitis de menos de 12 meses de evolución, la respuesta suele ser excelente.
¿Por qué la infiltración tiene que ser ecoguiada?
Porque la zona exacta de degeneración del tendón es pequeña y muy concreta. Sin guía ecográfica se infiltra en la región del epicóndilo, pero no necesariamente en el tejido dañado. Con ecografía en tiempo real, la zona degenerada se identifica como un área hipoecoica en la pantalla y el concentrado se deposita exactamente sobre ese tejido. La precisión es lo que determina el resultado. Aplico todas las infiltraciones de forma ecoguiada sistemáticamente — no tiene sentido hoy hacerlo de otra manera.
¿Tengo que dejar el deporte durante el tratamiento?
No del todo. Durante los primeros 5-7 días tras la infiltración se recomienda evitar cargar el codo y no hacer gestos repetitivos de la muñeca. A partir de la primera semana se retoma la actividad de forma progresiva: primero gestos cotidianos, luego trabajo, y finalmente deporte. La vuelta a actividad deportiva exigente (tenis, pádel, gimnasio) suele indicarse a partir de las 4-6 semanas según evolución. No hay que estar parado meses.
Vivo fuera de Galicia. ¿Puedo recibir tratamiento en Santiago?
Sí, atiendo regularmente pacientes de Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla y otras ciudades. El tratamiento se hace en la propia consulta, en una sola visita por sesión, sin ingreso. La primera consulta puede combinarse con la primera sesión si la indicación está clara y se trae ecografía o RMN previa. El seguimiento puede hacerse en remoto con visitas presenciales puntuales.
¿Y si la medicina regenerativa no funciona en mi caso?
Es una posibilidad poco frecuente pero real. En epicondilitis de más de 18-24 meses de evolución con cambios estructurales avanzados (calcificaciones extensas, pérdida sustancial del tendón), o cuando el tendón ya está roto, la respuesta biológica puede ser limitada. En esos casos seleccionados puede plantearse cirugía: desbridamiento del tejido degenerado y reparación o reinserción del extensor común, que puede realizarse de forma asistida por artroscopia o mínimamente invasiva. Es una intervención ambulatoria, pero infrecuente — la inmensa mayoría de epicondilitis crónicas responden bien al tratamiento regenerativo bien indicado y ecoguiado, y la cirugía queda reservada para los pocos casos resistentes o con rotura.
¿No estás seguro de que lo tuyo sea epicondilitis?
El dolor del codo y del antebrazo comparte frontera con la muñeca y con el hombro — y en trabajos de manos (peluquería, limpieza, maquinaria) es frecuente que convivan dos lesiones a la vez. Las pistas rápidas:
Otras lesiones que trato
La epicondilitis crónica en muchas ocasiones no se cura sola. Pero sí responde — cuando se le da lo que necesita.
Llevas meses oyendo «reposo y antiinflamatorios». Llevas meses repitiendo el mismo ciclo de mejora y recaída.
Tu tendón no necesita más reposo. Necesita un estímulo biológico — bien indicado, bien aplicado, ecoguiado en la zona exacta — o, si está roto, una reparación.
No vienes a esta página para que te ofrezcan otro corticoide. Vienes a que alguien valore tu codo con criterio y te explique en qué fase está tu tendón — y qué le hace falta para terminar de cicatrizar.
No tienes que aguantar. Tienes que regenerar — o reparar.