Operación de luxación recidivante de hombro en Santiago de Compostela
No tienes que vivir pendiente de cuándo se te sale el hombro.
Si ya se te ha luxado más de una vez, no es mala suerte. Es inestabilidad estructural. Y cada nuevo episodio puede arrancar un trozo de hueso del borde articular y hacer que la próxima luxación llegue con menos fuerza — y que la solución sea cada vez más compleja.
Una vez es mala suerte. Dos es casualidad. A partir de la tercera, ya no es coincidencia.
Si has llegado hasta aquí, no necesitas que te expliquen qué es una luxación de hombro. Eso ya lo sabes en tu propia carne. Probablemente recuerdas la primera vez con todo lujo de detalles: el gesto, el dolor, el chasquido, la urgencia, las miradas asustadas a tu alrededor, la maniobra para volverlo a meter.
Pero también recuerdas algo más raro: la segunda vez.
La segunda vez dolió menos. Y duró menos. Y costó menos esfuerzo. Casi pudiste meterlo tú solo. O alguien te lo metió antes de que llegara la ambulancia.
Y la tercera vez ya ni fuiste a urgencias. Te tumbaste cinco minutos, esperaste, te lo recolocaste, y seguiste con tu día. Avergonzado. Cansado. Y empezando a sentir algo que no le habías contado a nadie: que tu hombro ya no es de fiar.
Desde entonces evitas movimientos. Duermes en una posición concreta. Te pones la camiseta con cuidado. Has dejado de hacer ejercicios que antes te gustaban. Quizá has dejado un deporte entero. Has cambiado tu agarre del volante. Cambias la mochila al otro hombro. Has empezado a planificar tu día en función de un brazo que ya no controla del todo lo que hace.
Esto no es vivir. Es ir con un freno de mano puesto que solo tú notas.
¿Te ocurre esto?
El cuadro clínico de la luxación recidivante es muy reconocible. Si tres o más de estos puntos te describen, tu hombro ya no es un problema funcional puntual — es una inestabilidad estructural que requiere valoración quirúrgica:
- Tu hombro ya se ha salido más de una vez. Recuerdas la primera con claridad. Has perdido la cuenta de las siguientes.
- Cada nuevo episodio te ha costado menos fuerza que el anterior. Lo que la primera vez requirió una caída en bici, hoy te puede pasar al estornudar, al ponerte una camiseta o al darte la vuelta en la cama.
- Evitas determinados gestos: levantar la mano para alcanzar algo en alto, lanzar, nadar a crol, abrir un brazo hacia atrás. Sabes exactamente cuáles son.
- Has abandonado un deporte que te gustaba. Padel. Escalada. Voleibol. Judo. Levantamiento. CrossFit.
- Duermes con la mano pegada al cuerpo o sobre el pecho. Ya no en cualquier postura.
- Sientes que tu hombro puede fallar en cualquier momento y eso te acompaña incluso fuera de los episodios.
- Has hecho fisioterapia. Quizá varias tandas. Has fortalecido. Pero el hombro sigue saliéndose.
- Has empezado a esconder el problema a la gente cercana, porque te avergüenza tener que explicarlo otra vez.
Si esto te describe, lo que tienes delante no es un problema que mejore con tiempo. Es un problema anatómico que cada nuevo episodio empeora.
Cómo te luxaste la primera vez (probablemente)
La primera luxación tiene casi siempre una historia clara, y suele encajar en uno de estos perfiles. Identifica el tuyo:
1. El trauma deportivo
Caída en bici. Esquí. Padel. Snowboard. Una mano apoyada bruscamente para frenar. Un placaje. Una caída con el brazo extendido lateralmente. El hombro se salió en el momento, dolió mucho, fuiste a urgencias y te lo redujeron. Te inmovilizaron unas semanas. Te dijeron que con fisioterapia se arreglaría.
Lo que no te dijeron — porque muchas veces no se sabe en urgencias — es que en esa primera luxación se rompió el labrum anterior, el rodete fibroso que rodea la articulación. Y a veces también se arrancó un fragmento del borde óseo de la glenoides. Esa lesión, en un paciente joven, casi nunca cicatriza bien por sí sola.
2. El gesto cotidiano forzado
Estabas alcanzando algo en alto. Sacando a un perro de un tirón. Subiendo una maleta a un compartimento de avión. Apoyándote para levantarte del suelo. Y el hombro se salió. Sin trauma severo, sin caída, sin nada espectacular. Solo un gesto que en otra persona no habría hecho nada.
Si tu primera luxación fue así — con poca fuerza desencadenante —, probablemente ya tenías una predisposición anatómica: cápsula laxa, hiperlaxitud constitucional, o una arquitectura ósea ligeramente desfavorable. Y desde la primera vez, el hombro ya no estaba bien sujeto.
3. La caída tonta en casa
Te resbalaste. Apoyaste la mano para no caer. El hombro recibió todo el impacto. Fuiste a urgencias creyendo que era una contusión. No había fractura — pero el hombro se había luxado y vuelto a su sitio solo. Una subluxación con autorreducción.
A partir de ahí, episodios cada vez más leves de «se me sale y se me mete solo». Hasta que la sensación de inestabilidad llega incluso sin episodio agudo.
4. La crisis convulsiva
Menos frecuente, pero existe. Una crisis epiléptica o una convulsión severa puede producir una luxación posterior, distinta a las anteriores y a menudo no diagnosticada en urgencias. Si eres paciente neurológico y notas inestabilidad de hombro, es un escenario a tener en cuenta.
Sea cual sea tu perfil, lo importante no es cómo empezó. Lo importante es qué está pasando ahora dentro de la articulación.
Lo que pasa dentro del hombro cada vez que se sale
Esto es lo que casi nadie te explica con detalle, y es lo que tienes que entender para tomar una decisión bien informada.
La primera luxación lesiona, casi siempre, el labrum anterior: el rodete fibroso que rodea el borde de la glenoides y que actúa como tope para impedir que la cabeza humeral se desplace hacia adelante. Esa lesión se llama lesión de Bankart.
Pero hay algo más, y es lo que de verdad importa.
Cada nuevo episodio puede:
- Arrancar un trozo de hueso del borde de la glenoides (Bankart óseo).
- Aplastar la cabeza humeral contra ese borde óseo, dejando una muesca en el húmero (lesión de Hill-Sachs).
- Hacer la cápsula articular cada vez más laxa.
- Dañar progresivamente el cartílago de la articulación.
El hueso perdido no vuelve. Y cuanto más se pierde, más fácil es que el hombro se salga la siguiente vez.
Esa es la razón por la que la segunda luxación es más fácil que la primera. Y la tercera más fácil que la segunda. No es debilidad muscular. No es falta de fortalecimiento. Es que el borde óseo de la glenoides ha perdido superficie de contacto, y la cabeza humeral resbala con cada vez menos esfuerzo.
Y aquí es donde la decisión empieza a tener urgencia real: hay un umbral a partir del cual ya no basta con reparar el labrum. A partir de ese umbral, la cirugía deja de ser un Bankart artroscópico simple y pasa a ser un bone block o un Latarjet — cirugías reconstructivas en las que hay que reconstruir el hueso del borde de la glenoides para devolverle estabilidad.
Operar antes de cruzar ese umbral no es operar antes de tiempo. Es operar cuando la cirugía todavía es la más simple posible.
Por qué la fisioterapia, después de varios episodios, ya no basta
No tengo nada en contra de la fisioterapia. Trabajo con fisioterapeutas excelentes y los considero parte imprescindible del tratamiento. Pero quiero ser honesto contigo en lo siguiente:
La fisioterapia fortalece la musculatura periarticular del hombro — el manguito rotador, el deltoides, el infraespinoso, los estabilizadores escapulares. Esa musculatura ayuda muchísimo a la estabilidad dinámica: la estabilidad que necesitas durante los movimientos.
Pero la estabilidad fundamental del hombro no es muscular. Es estructural: depende de tres cosas — la forma ósea de la glenoides, la integridad del labrum, y la tensión de la cápsula y los ligamentos anteriores.
Cuando esas tres cosas están bien, el músculo añade un refuerzo extra. Pero cuando una o varias están dañadas, no hay músculo que compense. Es como apretar un tornillo en una madera que ya no tiene rosca: por mucha fuerza que apliques, no agarra.
La gente que llega a mi consulta con inestabilidad recidivante suele haber hecho 6 meses, 1 año, 2 años de fisioterapia. Y muchos llegan diciendo lo mismo: «He fortalecido. Hago más fuerza que antes. Y el hombro sigue saliéndose».
Esa es la señal de que el problema ya no es muscular. Es estructural. Y los problemas estructurales necesitan soluciones estructurales.
Las técnicas que utilizo: Bankart, bone block (Eden-Hybinette) y Latarjet artroscópicos
En cirugía de inestabilidad de hombro hay tres técnicas principales. La elección entre ellas no es una preferencia del cirujano: depende del grado de daño estructural que tenga tu hombro en el momento de la cirugía — y muy especialmente de cuánto hueso se ha perdido en el borde de la glenoides.
Bankart artroscópico
Es la técnica indicada cuando la lesión es principalmente del labrum, con poca o ninguna pérdida ósea de la glenoides.
Mediante artroscopia — incisiones de pocos milímetros para introducir una microcámara y los instrumentos — se reancla el labrum y la cápsula al borde de la glenoides con arpones reabsorbibles. Se restaura así la barrera anatómica que impedía que la cabeza humeral se desplazara hacia adelante.
Es una cirugía ambulatoria, mínimamente invasiva, con tasas de éxito del 90-95% cuando la indicación es correcta. La vuelta a actividad deportiva habitual está entre los 4 y 6 meses según el deporte.
Bone block artroscópico (Eden-Hybinette)
Es la técnica intermedia entre el Bankart y el Latarjet, indicada cuando ya hay pérdida ósea del borde de la glenoides pero se busca una reconstrucción anatómica.
Consiste en reconstruir el defecto óseo de la glenoides con un injerto de hueso propio del paciente (habitualmente de la cresta ilíaca). Se diferencia del Bankart en que sí reconstruye el hueso perdido; y se diferencia del Latarjet en que la reconstrucción es anatómica — devuelve a la glenoides su forma original — y no altera la apófisis coracoides, que se deja intacta.
Yo realizo esta técnica de forma artroscópica, una variante que aprendí con el Dr. Ettore Taverna en Milán y Lugano. Por ese motivo, en muchos pacientes con pérdida ósea la propongo antes que el Latarjet: reconstruye el defecto respetando la anatomía propia del hombro.
Latarjet artroscópico
Es la técnica indicada cuando hay pérdida ósea significativa del borde anterior de la glenoides — habitualmente por encima del 15-20% — o tras múltiples luxaciones que han dañado tanto labrum como hueso, especialmente en deportistas de contacto de alta exigencia.
Consiste en transferir un fragmento óseo de la apófisis coracoides (un pequeño hueso situado en la parte anterior del omoplato) al borde de la glenoides. Esto consigue dos cosas a la vez: reconstituye la superficie ósea articular que faltaba, y añade un efecto estabilizador adicional gracias a los músculos que van unidos a ese fragmento óseo y que actúan como una correa de contención.
Históricamente el Latarjet se ha hecho mediante cirugía abierta. Yo realizo esta técnica de forma totalmente artroscópica, una variante que aprendí con el Dr. Pascal Boileau en Niza — referente mundial en esta técnica. Las ventajas de hacerlo artroscópico respecto al abierto son menos agresión a los tejidos, recuperación más rápida y mejor estética. El resultado biomecánico es equivalente.
El Latarjet artroscópico y el bone block artroscópico son cirugías técnicamente exigentes que pocos cirujanos en España realizan de forma rutinaria. Dominar las tres técnicas es lo que me permite ofrecer a cada paciente la reconstrucción que su hombro concreto necesita — y estabilizar incluso a quienes en otros centros reciben un «ya no se puede hacer nada».
Por qué decidí dedicarme a esto
La cirugía de inestabilidad de hombro me parece una de las más elegantes que hay en cirugía ortopédica. Es geometría aplicada: si entiendes exactamente cuánto hueso falta, cuánto labrum se ha roto, qué grado de daño tiene la cabeza humeral, puedes elegir con precisión la técnica que va a devolver estabilidad a esa articulación concreta. No hay margen para la improvisación. Y eso es justamente lo que me apasiona.— Dr. Samer Amaz
Si llevas años viviendo con un hombro que ya no es de fiar, lo que necesitas no es alguien que te diga «fortalece más». Es un cirujano que sepa medir, decidir y ejecutar la técnica exacta que tu hombro necesita.
El paciente que llega a mi consulta con luxación recidivante
Suelen llegar cansados. Llevan años conviviendo con un hombro que decide por sí solo cuándo se sale. Han pasado por urgencias varias veces — algunas vergonzosas, casi todas dolorosas, todas con el mismo resultado: te lo reducen, te inmovilizan unas semanas, te mandan a fisioterapia, te dicen que vuelvas si pasa otra vez.
Casi todos han hecho meses de fisioterapia bien hecha. Algunos llevan dos o tres tandas. Han fortalecido la musculatura. Y el hombro se sigue saliendo.
Muchos han dejado un deporte que les gustaba. Padel. Voleibol. Escalada. Judo. Surf. Algunos han cambiado de profesión porque su trabajo implicaba elevar peso o hacer movimientos por encima de la cabeza. Y todos, sin excepción, han cambiado pequeñas cosas de su vida diaria que ya no recuerdan haber cambiado: cómo se ponen un abrigo, cómo cogen una mochila, cómo duermen, cómo abrazan, cómo levantan a un niño.
Lo que noto en consulta es que muchos vienen un poco a la defensiva, esperando que les diga lo que llevan oyendo años: «todavía no toca operar, sigue fortaleciendo». Y se sorprenden cuando, después de explorar el hombro y ver las imágenes, les explico que su caso lleva años teniendo indicación quirúrgica y nadie se la ha planteado.
No vienes a saber si hay cirugía. Vienes a saber si la cirugía es para ti. Y, si lo es, qué técnica concreta y con qué expectativa real.
Dr. Samer Amaz — Cirujano especialista en miembro superior
Solo opero hombro, codo, mano y muñeca. Es lo único que hago.
Dentro de esa especialización, la cirugía de inestabilidad de hombro es una de las áreas a las que más tiempo he dedicado en mi formación internacional — y donde el paciente más diferencia nota entre un cirujano formado específicamente y un traumatólogo general.
No opero a todo el que viene. Si en consulta veo que tu caso puede resolverse sin cirugía, te lo digo. Si la cirugía está indicada, también — y te explico exactamente qué técnica te corresponde y por qué.
Trayectoria y formación en cirugía de hombro
- Número uno de Europa en el examen EBOT (European Board of Orthopaedics and Traumatology), el examen europeo oficial de la especialidad.
- Tesis doctoral con mención internacional, tras periodo de formación en Reino Unido.
- Formación específica en Latarjet artroscópico con el Dr. Pascal Boileau en el CHU de Niza — uno de los referentes mundiales en cirugía de hombro y creador de variantes técnicas del Latarjet artroscópico que hoy se enseñan en cursos internacionales.
- Formación específica en bone block artroscópico (Eden-Hybinette) con el Dr. Ettore Taverna en Milán y Lugano, Suiza (Clinica Ars Medica).
- Fellowship en cirugía de hombro con el Dr. Simon Lambert en Londres (University College London Hospital), con énfasis en cirugía reconstructiva del miembro superior.
- Fellowship en artroscopia y artroplastia de hombro con el Dr. Thierry Joudet en la Clinique du Sport de Burdeos.
- Estancia VSP/STS en artroplastia y artroscopia de hombro con el Dr. Jean Kany en la Clinique de l’Union de Toulouse.
- Cirujano de referencia en Galicia y España para cirugía artroscópica de hombro de alta complejidad.
Cómo es la primera consulta
La primera consulta dura entre 30 y 45 minutos. Para casos de inestabilidad recidivante es habitual que se extienda un poco más, porque la valoración estructural requiere tiempo.
Voy a hacer:
- Historia clínica completa: tu primer episodio, los siguientes, qué los desencadenó, qué tratamientos has probado. Tráete los informes y pruebas previas.
- Exploración específica de inestabilidad: tests de aprensión, recolocación, sulcus, valoración de hiperlaxitud constitucional. Cada test orienta hacia un patrón concreto de inestabilidad.
- Valoración de tus pruebas de imagen previas. En la mayoría de casos vas a necesitar un TAC con reconstrucción 3D o una artro-resonancia para cuantificar exactamente la pérdida ósea de la glenoides y descartar lesiones óseas asociadas. Esto es lo que determina la técnica quirúrgica indicada.
- Plan claro: si tu caso es Bankart, te lo digo. Si es bone block o Latarjet, también — y te explico exactamente por qué. Si todavía no toca operar, te lo digo igualmente.
Al final de la consulta saldrás con tres cosas: el diagnóstico claro, la técnica indicada con justificación, y los plazos reales para decidir.
Si vienes de fuera de Galicia
Atiendo regularmente pacientes que vienen de Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla y otras ciudades — porque el Latarjet artroscópico y el bone block artroscópico los realizamos un número muy limitado de cirujanos en España, y los pacientes con pérdida ósea significativa acaban viajando para acceder a estas técnicas sin tener que asumir la versión abierta.
Para optimizar tu desplazamiento, la primera consulta puede coordinarse con las pruebas complementarias necesarias y la planificación quirúrgica si la cirugía está indicada. La intervención es ambulatoria — sin ingreso prolongado — y permite el regreso a tu ciudad en pocos días.
El seguimiento postoperatorio puede hacerse en gran medida en remoto, con coordinación con un fisioterapeuta de tu ciudad y visitas de control presenciales en momentos clave. Para muchos pacientes nacionales esto supone un total de 2 a 3 viajes a Santiago en todo el proceso.
Si vienes de fuera, contacta antes de viajar para que coordinemos la agenda con margen para hacer todo lo necesario en una sola visita.
Por qué trabajo en consulta totalmente privada
No trabajo con ningún seguro médico. Y es una decisión, no una casualidad.
Cuando un cirujano opera a través de seguros, opera dentro de los límites que la aseguradora cubre: la técnica autorizada, los materiales del cuadro, los tiempos quirúrgicos del cupo. Y la cirugía de inestabilidad de hombro — especialmente el Latarjet artroscópico y el bone block artroscópico — requiere material específico, tiempo quirúrgico suficiente y un equipo que domine la técnica. Eso, en el cuadro estándar de la mayoría de aseguradoras, no se da.
Trabajar de forma privada me permite ofrecerte la técnica exacta que tu hombro necesita, con el material idóneo, y operar cuando la indicación está clara — no cuando el cupo lo permite.
Para el paciente con inestabilidad recidivante, esto importa especialmente porque la diferencia entre operar a tiempo y operar tarde puede ser la diferencia entre un Bankart artroscópico simple y un bone block o un Latarjet más complejos.
🏥 Consulta privada — Santiago de Compostela
📍 Rúa Pintor Xaime Quesada, 2, 15702 Santiago de Compostela
Atención a pacientes de toda España. Sin listas de espera.
Preguntas frecuentes sobre la cirugía de luxación recidivante
¿Cuántas luxaciones tienen que pasar antes de plantearse la cirugía?
No hay un número mágico, pero sí una lógica clara. Una primera luxación traumática en un paciente joven y deportista ya tiene indicación de valoración quirúrgica precoz por el alto riesgo de recidiva. Después de dos episodios, la probabilidad de un tercero ronda el 90%. Y cada nuevo episodio puede aumentar la pérdida ósea del borde de la glenoides, lo que cambia la cirugía indicada de un Bankart artroscópico simple a un bone block o un Latarjet más complejos. Esperar a «ver si pasa» suele ser la peor estrategia.
¿La cirugía me devuelve la estabilidad para siempre?
Cuando la indicación es correcta y la técnica elegida es la adecuada al grado de daño estructural, las tasas de éxito son muy altas. El Bankart artroscópico bien indicado tiene tasas de recidiva en torno al 5-10%. El bone block y el Latarjet, especialmente cuando ya hay pérdida ósea, tienen tasas aún más bajas. La clave no es la técnica en sí, sino que cada paciente reciba la técnica que su caso concreto necesita.
¿Volveré a hacer deporte de contacto, escalada o gimnasio?
Sí. El objetivo de la cirugía es exactamente ese: devolverte el uso normal del hombro, incluyendo deportes que ahora has abandonado por miedo a una nueva luxación. La recuperación funcional toma entre 4 y 6 meses según la técnica y el paciente. La reincorporación a deportes de contacto suele indicarse a partir de los 6 meses con un protocolo de rehabilitación adaptado.
¿Cómo se decide qué técnica me corresponde?
La decisión depende del grado de pérdida ósea de la glenoides, del número de episodios previos, del tipo de actividad del paciente y de la presencia de lesiones asociadas (lesión de Hill-Sachs en la cabeza humeral). Se evalúa con TAC con reconstrucción 3D o artro-resonancia específica. En líneas generales: sin pérdida ósea significativa y pocos episodios, Bankart artroscópico. Cuando hay pérdida ósea y se busca una reconstrucción anatómica que no altere la coracoides, bone block artroscópico (Eden-Hybinette). En pérdidas óseas mayores o casos de alta exigencia, Latarjet artroscópico. En consulta te explico exactamente qué grupo es el tuyo y por qué.
Vivo fuera de Galicia. ¿Puedo operarme en Santiago?
Sí. Atiendo regularmente pacientes de Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla y otras ciudades. La cirugía es ambulatoria. La primera consulta presencial puede combinarse con la planificación quirúrgica para optimizar el desplazamiento. Si la cirugía está indicada, se coordina la intervención y el postoperatorio inmediato. El seguimiento posterior puede hacerse mayoritariamente en remoto, con visitas presenciales puntuales y coordinación con un fisioterapeuta de tu ciudad. Para muchos pacientes nacionales esto supone un total de 2 a 3 viajes a Santiago en todo el proceso.
¿Cuánto cuesta la cirugía de inestabilidad de hombro?
Es una cirugía privada compleja que requiere ingreso ambulatorio, material específico (arpones, instrumental artroscópico) y un equipo quirúrgico especializado. El precio se informa de forma personalizada en consulta una vez se ha valorado el caso concreto y se sabe qué técnica se va a realizar (Bankart, bone block o Latarjet). La diferencia entre ellas es relevante también en coste por la complejidad técnica y el tiempo de quirófano.
¿Y si no me opero, qué pasa?
La inestabilidad de hombro no es una urgencia vital. Pero sí es una condición que tiende a empeorar con el tiempo. Cada nueva luxación puede aumentar la pérdida ósea del borde de la glenoides, dañar más el labrum y deteriorar el cartílago articular. Con el paso de los años, las luxaciones de repetición pueden llevar a una artropatía por inestabilidad — una forma de artrosis del hombro que ya no se resuelve con cirugía de estabilización, sino con prótesis. Operar a tiempo, antes de que aparezca esa pérdida ósea avanzada, marca la diferencia entre una cirugía simple y una compleja.
¿No estás seguro de que lo tuyo sea inestabilidad?
Tras una luxación — o tras semanas de inmovilización — el hombro puede desarrollar otros problemas que se confunden con la inestabilidad. Dos pistas: si lo que falla es la fuerza, piensa en los tendones; si lo que manda es la rigidez, en la cápsula:
Otras lesiones que trato
La luxación recidivante no es una urgencia vital. Es una limitación constante que se puede acabar.
Seguir adaptándote no devuelve estabilidad. Seguir adaptándote no recupera el hueso perdido.
Valorar una solución estructural sí puede hacerlo.
Si tu hombro ya te ha demostrado que no es estable, seguir adaptándote no cambia esa realidad. La cambia operar — en el momento correcto, con la técnica correcta, hecha por un cirujano que se dedica exclusivamente a esto.
No tienes que vivir pendiente de tu hombro. Tienes que poder volver a usarlo.